Desafortunadamente para ella, despertó sola en el hotel con un fajo de billetes sobre la cama, era una buena cantidad, pero no lo que ella tenía en mente, así que decidida a no rendirse, consiguió trabajo en la casa Taylor y fue nutriendo el camino, según ella. La realidad de no haber sido más que un acostón de una noche la golpeó muy rápido, Charles jamás volvió a mirarla, no importaba lo pronunciado de su escote o lo corta que fuera su falda, era frustrante, pero ella no perdía la esperanza.