MARIANA
No iba a casarme con Zayed Al Rashid.
Ni en un año.
Ni en otra vida.
Así que hice lo que cualquier persona mentalmente estable haría después de ser amenazada con un matrimonio obligatorio por una familia multimillonaria de Dubái.
Me fui al aeropuerto.
Mi equipo estaba disperso por la sala de espera mientras Andrea revisaba los documentos del vuelo en su tablet y Roberto discutía con alguien de la aerolínea por el exceso de equipaje del equipo técnico.
Normal.
Todo muy normal.
Como si mi