Capítulo 30: Heridas

MARIANA

El camino de vuelta lo hicimos en silencio.

Zayed miraba por la ventana con la mandíbula apretada y la mano envuelta en la servilleta, que ya estaba más roja que blanca. No se quejó ni una vez. Los hombres como él no se quejan; se tragan el dolor como se tragan todo lo demás, hasta que un día revientan.

Hassan manejaba sin decir palabra. Yo apretaba mi bolso contra el pecho y trataba de no mirar la sangre.

No funcionó.

—Te va a quedar un vidrio adentro si no te curas eso bien —dije.

—Es
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP