Era fin de semana. David se quedó a pasarlo con su hijo, bueno, ese era un lindo pretexto para estar cerca de su amada y ver como ella se desvivía por complacerlo con tal de obtener su perdón.
—Mi hermano quiere venir a jugar con su sobrino. Sabes que él está muy feliz de que mi hijo lleve su nombre.
—Dile que no.
Soltó de golpe.
—¿La razón?
—Bueno, es que… hace tiempo que no estamos los tres y hay que aprovechar este momento.
Respondió nerviosa. Le daba náuseas la idea de volver a estar cerca