Esa noche Mardeli preparó la cena para los tres. Desde que David llegó había estado jugando con el niño y ella agradeció en silencio que a pesar de ser un hombre muy ocupado todavía apartara tiempo para la familia.
Cenaron con tranquilidad, bueno, no tanto porque uno estaba ansioso porque le pidieran perdón y la otra estaba nerviosa y no hallaba las palabras correctas para disculparse con él.
David estaba decepcionado. Su exesposa no parecía que tuviera la intención de pedirle perdón y eso lo d