El fin de semana pasó y la feliz pareja estaba de lo mejor, disfrutándose en todos los sentidos.
El miércoles de esta semana Cárlenton viajará a Costa Rica por asuntos de trabajo. Le pidió a Dayana que lo acompañara, pero ella no quiso, debido a que en la oficina debía de avanzar con un caso pendiente.
—Tienes razón, amor. Aunque me hubiese encantado llevarte, no es posible que vaya a estar una semana sin hacerte el amor.
Hizo un puchero lamentable.
—Ah, Cárlenton, ya contrólate. Pareciera que