Finalmente mi suegra se compadeció de su hijo y dejó de avergonzarlo delante de mí.
—Tienes suerte, no te castigo más duro porque te adelantaste a contarme el motivo por el que decidiste alejarte de ella. Y, bueno, también porque me acabas de dar la mejor de las noticias, ¡voy a ser abuela!
Esta familia es toda rara, la madre acaba de estar golpeando a su hijo muy enojada y de repente está sonriendo feliz.
—Si mamá, serás abuela y de dos pequeños.
Le suelta de golpe.
—¡Qué! Cárlenton, no me