Al día siguiente…
Ya son las diez de la mañana y Eduardo aún sigue dormido. Luna desde hace rato se levantó y preparó el desayuno para sus hijos y ella, jamás le preparará algo de comer al hombre que yace dormido en el sofá.
Se fue a la habitación de cada niño y les habló para que bajaran a comer, pero les pidió que por favor no le hicieron bulla a su jefe para que este no se despierte porque está cansado de trabajar.
—Mamá, hoy es fin de semana ¿Qué haremos este día?
Luna los ha acostumbrado