—Ugh, ¿por qué tuvo que pasar una escena como esa? Qué irritante —se quejó Olivia al entrar a la habitación del hotel.
Sin embargo, su fastidio se disipó al instante, siendo reemplazado por una profunda admiración ante la atmósfera del lugar.
La suite presidencial que Olivia ocupaba era increíblemente espaciosa e imponente. En su interior, el mobiliario de lujo se complementaba a la perfección: sofás tapizados en cuero, mesas de mármol y alfombras densas que se sentían sumamente suaves bajo sus