Erik y Kristen se levantaron muy temprano. Aquel sería un día decisivo: el juicio que tanto temían, pero que finalmente había llegado. Erik, mientras terminaba de ajustarse la corbata, intentaba comunicarse con Alan. Marcó varias veces sin éxito, aunque se consoló pensando que su amigo tal vez estaba organizando los últimos detalles. Aún así, el nerviosismo lo carcomía. No sabía si Alan había logrado recuperar los archivos de la computadora, pero esperaba con todo su corazón que lo hubiera cons