Kristen cerró la puerta de la habitación de Sofía con suavidad, asegurándose de no hacer ruido para no despertarla. La niña estaba profundamente dormida, abrazada a su osito de peluche, con una expresión tranquila en su rostro que contrastaba con la tormenta que Kristen llevaba dentro. Se acercó a la cama y la miró un momento, sintiendo cómo el nudo en su pecho crecía. La quería tanto, era imposible poner en palabras lo que Sofía representaba para ella.
—Te quiero, pequeña… —murmuró, acariciand