El tiempo pasó mientras Emilia se encontraba espiando a los niños, como si ellos fueran su remedio que la hacían sentir mejor.
Cuando finalmente volvió en sí cerró la puerta con cuidado y se dio vuelta, chocando con Adrian, asustandola.
-Perdón, no quise asustarte- respondió el joven, sosteniéndola de los codos.
-¿Hace cuantos que estás aquí?
-Recién llegué… venía a decirte que en tu cuarto dejé sobre la cama otra muda de ropa y una toalla para que te bañes- dijo seriamente- Lamento que tengas