Valentina sintió cómo poco a poco volvía a la conciencia, delante de ella, de sus parpados cerrados, todo era negro y sin color, pero sus oídos podían escuchar a lo lejos el sonido natural de los pitidos de dos máquinas que se hacían cada vez más fuertes en sus tímpanos.
Respiró profundamente por la nariz, sintiendo que su cuerpo dolía cada vez que llenaba su pecho de aire, como si algo tironeara su piel en la zona de su abdomen cada vez que subía y bajaba.
Percibió un olor a productos de limpi