Capítulo 41

No recuerdo haber soltado el teléfono. Tampoco recuerdo haber terminado la frase cuando la secretaria de la escuela me dijo que no encontraban a Amelia. Solo escuché mi nombre repetido dos veces, la voz temblorosa, y el golpe seco que me dio el corazón antes de reventarme el pecho.

—¿Cómo que no la encuentran? —pregunté, pero ya no estaba prestando atención a la respuesta.

Cerré la laptop sin guardar nada, dejé la junta a medias, a los socios confundidos, y salí sin mirar atrás. La asistente me
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