★ Amelia
Amanecí temprano, más temprano que los gallos, los relojes y los repartidores de pan. No sé por qué, pero algo en mi pancita me decía que hoy iba a ser un día importante.Salté de la cama como cohete en despegue y fui directo a la habitación de mi papá, lista para cumplir con mi deber sagrado: despertarlo brincando en su panza.
Abrí la puerta de golpe.
—¡Papááááááááááááááááááá! —grité, haciendo mi salto mortal número uno sobre la cama.
Pero…La cama estaba vacía.El lado donde siempre dor