★Lulú
El mensaje de Daniel llegó justo cuando estaba sirviéndole el desayuno a mi mamá: “Te espero en la oficina, Lulú”.
Casi se me cae la cuchara dentro del plato de avena. No sé si fue porque lo imaginé con esa voz suya tan seria o porque llevaba unas horas sin hablarle y el simple hecho de leer su nombre ya me revolvía el estómago… y no precisamente de hambre.
Me quedé mirando la pantalla como si el teléfono fuera a darme instrucciones. Sonreía como idiota, moviendo los dedos sin saber si re