★ Daniel
Juro que nunca en mi vida había visto algo tan adorable y, al mismo tiempo, tan ridículamente gracioso como lo que presencié esa noche.
Ahí estaba yo, frente a la casa de Lulú, con su puerta recién cerrada en mis narices, cuando levanté la vista y la vi… brincando como una loca por la sala, abrazando un cojín y girando sobre sí misma como si acabara de ganar la lotería.
Me reí solo, sin poder evitarlo. Esa mujer era un caos con piernas. Un huracán con perfume a flores. Y el detalle