★ Lulú
Me desperté a las tres de la madrugada con un estruendo que hizo que casi saliera volando de la cama. Un golpe, luego otro, y después el sonido inequívoco de algo rompiéndose en la sala.
Mi primera reacción fue lógica: pánico total.
Mi segunda reacción fue todavía más lógica: tomar la escoba como si fuera una espada sagrada.
“Si es un ladrón”, pensé mientras me ponía las pantuflas al revés, “morirá con el poder del trapeador divino”.
Avancé a oscuras, con el corazón latiendo como tambor