★ Lulú
…Si se ahoga por mi culpa, me mato, pensé todavía, pero no tuve tiempo de deprimirme porque salí corriendo a ver a Amelia, que reía con su cabello lleno de espuma y la pobre Sofía con un peinado que parecía resultado de un huracán con déficit de atención.
—¡Mami! —gritó Amelia levantando la muñeca—. ¡Sofía no quiere que la seque!
—Ajá, claro —resoplé mientras me acercaba—. Sofía siempre tiene opiniones muy fuertes.
—Sí —dijo Amelia—. Y también dice que tú y papi ya se besaron de reconciliación.
Me quedé congelada.
—¿QUÉ? —pregunté.
—Sí —respondió ella con aplomo—. Tú tienes cara de que te besaron, mami. Es obvio.
Mi cara se puso roja de nivel “tomate en Navidad”.
—No… no fue… esto no… —me rasqué la cabeza—. Amelia, ¿qué cosas dices?
Ella solo rodó los ojos, como si yo fuera la niña.
—Mami, es hora de cambiarme o me convertiré en un pez —anunció, hundiendo los hombros en la espuma.
—Ay, Dios —reí—. Si te conviertes en pez me voy a morir de susto.
—Seré una sirena como Ariel —ins