★ Lulú
—¿Mami… puedo bañarme? —preguntó Amelia con la voz arrugada, con esa que te dan ganas de abrazarla hasta convertirla en una tortilla. Tenía el cabello aplastado de un lado, como si la cama hubiera decidido peinarla a su manera.
Yo apenas me estaba sentando en la cama, con el cerebro en proceso de reinicio. Pero asentí y le acomodé el mechón rebelde que insistía en taparle medio rostro.
—Sí, mi amor. Te preparo el agua.
Ella infló las mejillas y negó con energía.
—Nooo, mami. Papi me ense