★ Lulú
—¿Mami… puedo bañarme? —preguntó Amelia con la voz arrugada, con esa que te dan ganas de abrazarla hasta convertirla en una tortilla. Tenía el cabello aplastado de un lado, como si la cama hubiera decidido peinarla a su manera.
Yo apenas me estaba sentando en la cama, con el cerebro en proceso de reinicio. Pero asentí y le acomodé el mechón rebelde que insistía en taparle medio rostro.
—Sí, mi amor. Te preparo el agua.
Ella infló las mejillas y negó con energía.
—Nooo, mami. Papi me enseñó. Yo sé hacerlo. Tú ve con papi mejor. Él se tarda mucho.
Fruncí el ceño.
—¿Qué tiene que ver que se tarde?
Ella levantó una ceja, la que usa cuando cree que sabe más que uno.
—Pues que se tarda muuucho. Tú ve a ayudarle. Yo hago burbujas sola.
La escuché hablar de su padre con esa naturalidad que me remueve cosas que intento no sentir. Suspiré.
—Mi cielo, yo te preparo el baño. Luego bajo y lo ayudo.
Amelia sonrió tan fuerte que le salieron los hoyuelos. Los mismos que Daniel tiene cuando int