Capítulo 53. Por el bien de todos.
Liam hizo pasar a sus suegros al despacho y luego cerró la puerta con firmeza, quedándose unos segundos de espaldas. Respiró hondo, sabía que aquella conversación no iba a resultar sencilla. Julián y Camila no eran fáciles de manejar, pero no dejaría de intentarlo.
Al girarse, notó que Julián lo observaba con los brazos cruzados, el ceño fruncido y una rigidez en la mandíbula que revelaba más de lo que su voz le diría. Camila, en cambio, mantenía una mezcla de preocupación y ofensa. Sus ojos es