Capítulo 54. La fuerza necesaria.
Ya al final de aquel día, Emma se quitaba los pendientes frente al espejo, con movimientos lentos, como si aún le costara soltar el peso que llevaba sobre los hombros. Detrás de ella, Liam se sacaba la camisa por la cabeza y la dejaba sobre el respaldo de una silla mientras se abría el cinto del pantalón.
Ella no pudo evitar mirarlo con deseo, detallando su torso perfecto y definido, marcado por músculos.
Aunque, al verlo a la cara, pudo descubrir su expresión cansada y sus facciones aún tensas