Capítulo 40. Perder el miedo.
Al día siguiente, en la tarde, Emma ajustó la gorra de Matt y peinó con rapidez el flequillo rebelde de Lucas mientras revisaba que en la mochila llevara suficiente agua y toallas pequeñas. La mañana estaba soleada, perfecta para visitar el parque.
Carmen terminaba de preparar unos bocadillos en la cocina y los choferes esperaban en la entrada, pero el móvil de Emma vibró sobre la mesa apareciendo el nombre de Lidia en la pantalla. Ella respondió de inmediato.
—¡Lidia! —saludó con entusiasmo, c