Capítulo 39. Un momento de gran tensión.
Cuando el motor del auto de Liam resonó en la entrada, Emma, que estaba en el suelo del living rodeada por los gemelos y por montoncitos de plastilina de colores que parecían representar a dragones y dinosaurios, sintió un alivio inmediato mezclado con nervios.
La puerta se abrió y la voz profunda del hombre se oyó en el vestíbulo llamando a sus hijos.
—¡Papá! —gritaron Lucas y Matt, y abandonaron sus creaciones para correr hacia él.
Emma los siguió con la mirada, sonriendo por reflejo, pero en