Capítulo 25. El amigo.
El lunes amaneció con un aire renovado, como si el fin de semana de campamento hubiese dejado impregnada en las paredes una energía distinta.
El aroma a pan tostado y café llenaba la cocina mientras Emma vigilaba que los niños comiesen todo su desayuno. Liam preparó las loncheras y revisó las mochilas para verificar que nada les faltase.
Emitió un quejido suave al ver en la de Matt las piedras que había recogido en la montaña.
—No puedes llevarlas todas, campeón.
—Pero papá, son mágicas. Si no,