Capítulo 26. La promesa.
Emma se encontraba sola en la sala, con una taza de té entre las manos y la ventana entreabierta dejando entrar la brisa.
Afuera se hallaban los hombres de seguridad contratados por Liam, discretos pero presentes. Ella a veces fingía no verlos, aunque en el fondo le resultaba reconfortante saber que alguien estaba allí, atento, por si algo sucedía.
Caminó por la vivienda para conocerla, descubriendo habitaciones vacías y otras llenas de trastos. Se detuvo frente al cuadro de Vanessa en la sala,