A MERCED DEL DINERO. C178: Yo solo tengo mi palabra.
Lucas sintió que la cabeza le daba vueltas. Nunca había estado en una posición así. La presión lo desbordaba. No sabía si debía ceder y entregarle el teléfono solo para calmar las aguas, o si debía pararse firme y negarse, poner un límite. La idea de entregárselo no le asustaba por lo que pudiera encontrar —no tenía nada que ocultar—, sino por lo que ese gesto podría significar a futuro. ¿Era ese el inicio de algo más oscuro? ¿Era ese el punto de quiebre donde la confianza se volvía vigilancia,