A MERCED DEL DINERO. C176: Qué pena por ti.
—¿A qué vino esa mujer? ¿Por qué está aquí? —cuestionó Marissa con un tono apenas disimulado de incomodidad.
Lucas no contestó. Su mirada se mantuvo incrustada en Marfil, como si por un segundo el tiempo se hubiera ralentizado, arrastrándolo a una dimensión paralela donde solo existían esa figura en la entrada y el hormigueo persistente que recorría su espina dorsal.
Había algo distinto en ella.
En ese momento, Marfil no estaba vestida como solía hacerlo cuando iba a la universidad, ni cuando