A MERCED DEL DINERO. C125: Sí que eres masoquista.
De repente, el mismo joven que le había ayudado a poner la canción se le acercó con cautela.
—Señor… —dijo, tocándole ligeramente el hombro.
Lucas, con los ojos rojos y el micrófono todavía en la mano, lo rodeó con un brazo, arrastrándolo hacia sí con un entusiasmo torpe.
—¡Ahora tú, síguele! —le dijo, acercándole el micrófono a la boca.
El joven se inclinó un poco hacia atrás, incómodo.
—Señor… está espantando a la clientela.
—¿Pero cuál clientela? —cuestionó Lucas, abriendo los brazos con exa