A MERCED DEL DINERO. C126: Fuiste tú el que escogió este camino.
Marissa soltó un suspiro, cansada, pero no sorprendida.
—Por supuesto que lo sabías, Lucas. Te expusiste al peligro por tu propia voluntad. ¿Qué esperabas? ¿Un final feliz? No lo tendrás con una mujer así… como ella.
—Ya, ya… no quiero escuchar más —articuló él, cerrando los ojos con fuerza, como si así pudiera callar el mundo.
—Qué testarudo eres —soltó Marissa, sacudiendo ligeramente la cabeza.
Luego miró hacia él… y lo vio finalmente en paz. Lucas se había quedado dormido, recostando la cabe