El contacto fue algo que tomó por sorpresa a Curthwulf, era consciente de la insistencia de la mujer sobre su cama, pero, no creía que recurriría a un método tan bajo como fingir que le dolía algo para acercarlo lo suficiente para besarlo.
Curthwulf lo sabía, pero, sus labios sobre los suyos, le hacían perder todo argumento que sonara a un reclamo. Simplemente, tenía toda su atención en no sucumbir a su tentación, era por eso que intentaba alejarse de ella, pero Charlotte tenía sus manos en la