La tensión se sentía a flor de piel. La culpa los invadía a todos y como no habían visto a su jefe, enloqueció. Se convirtió en lobo y aullando con todas sus fuerzas, descargó el enojo, para después descargar su enojo en alguien más.
La manada que apenas se recuperaba del aullido lastimero de Curthwulf, miraban con miedo a Bratt quien no sabía realmente que hacer para poder calmar el dolor de su hermano. El hombre que quería morir.
— ¿Qué vamos a hacer? —pregunta Retmus angustiado
— Dejar que