La tensión no desaparece y Carlos comienza a hacer las llamadas pertinentes, mientras Curthwulf, completamente ensangrentado, está en un precipicio donde piensa en todos los errores que cometió y lo llevaron a este momento.
Sus garras, llenas de sangre y su respiración completamente agitada, le daban un aspecto terrorífico, sus gruñidos brutales y como sus ojos rojos mostraban su sed de muerte, hacia que nadie se atreviera a acercarse, ni siquiera el animal silvestre y fuerte se atrevía a acerc