Gabriela, seguía curando a Gustav, mientras se sentía mal. Lo único que le generaba placer, era escuchar los quejidos de Gustav al sentir el dolor de las punzadas. Solo eso evitaba que se burlara por ser tan mal hermana con Charlotte.
— Dios, si hubiese sido tu hermana, te habría dejado morir. Eres tan cruel.
— Mira quien lo dice, el hombre que es malo con su propia familia, señor Holftmann. — dice Gabriela terminando de atenderlo.
— Yo no soy un Holftmann. — dice Gustav.
— Señor Holftmann, hay