El dolor en la nuca de Sam había disminuido a un sordo latido cuando abrió los ojos. Estaba en el interior de un coche, y reconoció que sería una de los todoterreno que habían llegado junto a christian. Sintiéndose capturada y engañada, abrió la puerta empujando a un hombre armado que despistado, cayó de bruces al suelo. Se dispuso a correr pero la mano firme de Christian la detuvo.
—Tranquila Sam, estás a salvo. Discúlpame, el hombre que te golpeó pensó que eras una intrusa o una espía de la