La semana transcurrió sin que Ignacio pudiera ver a Isabella como venía haciéndolo. Apenas podía comunicarse con ella y enviarle algún mensaje mientras estaba en su oficina. Ya no llegaba cada noche para cenar y jugar un buen rato con Fabián, ya no había risas ni miradas cómplices. Su ausencia empezó a notarse demasiado pronto.
Fabián inocente de lo que estaba ocurriendo, no paraba de preguntarle por él a diario.
—¿Cuándo viene Ignacio?
Isabella tragaba en seco mientras buscaba alguna menti