Sebastián tomó a Fabián de la mano.
—¿Vamos al tobogán? —le propuso.
Fabián asintió de inmediato. Antes de irse, levantó dos dedos y señaló a Joaquín, mirándolo con seriedad, como una forma de advertirle que estaba atento a cada uno de sus movimientos.
Joaquín sonrió al verlo.
Los niños salieron corriendo hacia los juegos.
—Fabián no corras —Le ordenó Isabella y el pequeño se detuvo. Luego continuó caminando con paso apresurado hacia el área de juegos.
Justo entonces, el teléfono de An