El día de la fiesta, el jardín de la mansión parecía sacado de una revista infantil. Había globos por doquier, mesas delicadamente decoradas, una torta perfecta con el nombre de Fabián. Una mesa llena de regalos. Todo impecable y perfecto como lo quería Valeria.
Fabián llegó de la mano de Isabella, mirando con asombro todo a su alrededor.
Cuando Valeria se acercó, el niño la observó con curiosidad.
No entendía del todo quién era esa mujer.
—Feliz cumpleaños —le dijo ella con una sonrisa a