Alan sintió que el suelo se abría bajo sus pies, tragándose los últimos restos de la seguridad que le brindaba su puesto. La pregunta de Alessandro no era una simple advertencia de oficina; era un ultimátum definitivo, un hacha afilada que ponía en la balanza todo lo que había construido durante años de lealtad absoluta y sacrificios en la corporación Riva. Frente a él estaba el hombre que lo había sacado del anonimato, el jefe implacable al que había servido sin pestañear; pero en su mente tam