Para comprender el laberinto que unió las piezas de este rompecabezas, es necesario volver atrás en el tiempo, a esa madrugada de tormenta emocional en la que Bianca tomó su decisión más fría sobre la camilla del hospital y Alan huyó con el alma hecha pedazos.
Al salir del hospital, con las primeras luces grises de la mañana golpeándole el rostro, Alan sintió que el peso del mundo se le caía encima. Sosteniendo aún el amargo eco del rechazo de Bianca, quien le había pedido que la dejara ir