Bianca se quedó mirando el sobre de manila entre sus manos como si sostuviera una bomba de tiempo a punto de estallar. Las palabras de Alan flotaron en el aire acondicionado del auto, pesadas y destructivas. Cien mil dólares. Tres meses. Una misión completamente imposible para alguien que ni siquiera lograba pasar de la primera fase en una entrevista por falta de un título escolar.
—No puedo conseguir ese dinero, Alan... —susurró Bianca, sintiendo que la voz se le apagaba, sus ojos fijos en