Pasaron los días y la pequeña Sarah, no aparecía, nadie sabía que había sido de su paradero. Sin embargo, el viejo Rey, seguía teniendo sus dudas respecto a la extraña desaparición de la niña.
—Dorys, es muy extraña la desaparición de la Luna, nadie que no estuviera al tanto de la profecía, pudiera tener la idea de llevársela. Solo Golnet, ese desgraciado siempre ha querido que su hijo cumpliera los designios de la Diosa, pero lo que él no sabe es que aunque secuestre a la Luna destinada, nunca