Gianna comprobó que el departamento de su mate era el clásico que gritaba «Soy un hombre lobo soltero».
¿Por qué incluía la parte de «hombre lobo» y no sólo que era soltero? Porque había una enorme pintura de un hombre lobo blanco y con ojos ámbar en la pared de la sala.
Por supuesto que la televisión no se encontraba ahí, Gia hasta pensó que habría sido de mal gusto porque desentonaría con la sobriedad y elegancia de los tonos marrones, azules oscuros y grises que predominaban en la decoración