Darragh atrajo a Gianna hacia su cuerpo hasta que su erección presionó en la entrepierna de ella. La carne húmeda de su Luna invitaba a penetrarla, su erección resbalaba sobre la prenda íntima y mojada mientras con sus manos reconocía la piel blanca de su torso y subían lentamente hasta acunar los pechos resguardados por el sujetador de encaje beige.
Él quería verla y eso hizo; se apartó y abrió las piernas de Gianna. La ropa interior transparentaba por la humedad, así que empezó a retirarla po