Darragh ya no estaba cuando Gianna se despertó; sin embargo, un espléndido desayuno esperaba por ella en la mesa del comedor.
Gia supo que su mate no cocinó, aunque no por eso valía menos el detalle, pues el lobo había ordenado el desayuno a un sofisticado restaurante de la ciudad. Además, una nota escrita de su puño y letra descansaba al lado del plato:
«¿Te gustaría trabajar en la empresa?».
La loba sonrió al leer la nota. Pudo haberle preguntado lo mismo por mensaje en el celular o incluso