El chofer entró al centro comercial en ese momento. Su estatura y cuerpo musculoso capturaron la atención de algunas chicas que pasaban por ahí, no dudaron en reír para llamar su atención, pero él iba enfocado en su trabajo.
—¿Cómo te llamas? —preguntó Gia con amabilidad.
—Harry.
—Ella es Beth, yo soy Gianna, mucho gusto.
—Sé quiénes son, es mi trabajo —resumió el lobo.
—Y se nota que amas tu trabajo —ironizó Beth—. Tranquilo, esta mujer es una máquina de combate, si sucede algo, probablemente