Gianna entró en el vestidor con toda la ropa que Beth había elegido. Colgó las prendas en los ganchos y suspiró hondo. No se imaginaba con ninguna de esos atuendos que probablemente costarían lo mismo que su renta de seis meses.
Revisó las etiquetas y palideció; corrección, era la renta de un año.
—Esto es demasiado —musitó.
No podía sacar de su cabeza que no se vería con la elegancia de Cornelia o Nerea, pero también recordó cómo la humillaron.
Gia estaba cansada de permitir que todos pasen po