Capítulo 61. Hago lo que quiero, no lo que mandas.
Los lobos retrocedieron y bajaron el rostro con sumisión. La fuerza de autoridad de aquel macho alfa era superior a la de su líder.
—¡Fuera de aquí! —exigió él con furia, viéndolos correr para alejarse.
Al entender que el peligro dejaba de rondarlos, Alana se acercó al lobo.
—Maddox, ¿estás bien? —preguntó tomándolo por un brazo.
Su contacto lo estremeció. Él enfocó su atención en ella, la loba no pudo evitar observar dominada por la impresión sus ojos enrojecidos.
—¿Qué ocurre afuera? —quiso s