Katherine y Daniel sabían que debían volver a casa. Las cosas se terminarían de arreglar entre ellos, quizá con el paso de los días. Ella suponía que su corazón seguiría en paz mientras ambos respetaran la promesa hecha. Por su parte, Daniel se encontraba ansioso, si bien su esposa parecía haberlo perdonado, era consciente de que olvidar costaba un poco más, los recuerdos amargos resultaban más difíciles de obviar si dolieron tanto. Sin embargo, persistía en ambos la fe de que, juntos podían su