Mundo ficciónIniciar sesiónCuando Katherine Deveraux accede por rebeldía a casarse con Daniel Gossec, un mujeriego que va por la vida dejando corazones rotos, cree que ha matado toda posibilidad de conocer el amor que, por derecho universal, todos poseen. Al casarse deberá ir a vivir a una hacienda que Daniel heredará de su abuelo materno, una de las condiciones para que la herencia fuera suya en su totalidad, era casarse y vivir por un año allí, de lo contrario, esta pasaría a su nefasto y traicionero primo. La convivencia los hará lidiar con sus caracteres, miedos, conflictos personales y enemigos que formarán alianzas peligrosas. Cualquier paso en falso podría ser un «error de cálculo» que conlleve a perder más que un bien material.
Leer másedro se inquietó dentro del cuarto de aquella mugrienta pensión en la que se alojó cuando decidió que era el momento de su venganza. Tantos años de sufrimiento que había vivido con su familia, toda aquella farsa de la que fue víctima su padre, pedía justicia. Estaba listo para ello. La justicia del hombre le falló, la divina se estaba tardando demasiado, solo quedaba la suya, la que establecería por su propia mano.Era momento de restablecer el honor. No estaba dispuesto a seguir aguardando, menos ahora que se le acababan las oportunidades. Además, estaba harto de vivir tras una máscara de empleado servil y leal. Alicia había sido un riesgo necesario que resultó en un daño colateral. De no haber sido por la patroncita, él hubiera acabado con aquella sirvienta. Golpeó con frustración la pared, se le agotaba el tiempo y no podía echarse para atrás, no después de haber llegado tan lejos. Sus manos ya estaban manchadas, no podía acobardarse ahora. Aparte, tenía la presión de aquel sujeto
Pasaron dos días desde que se pusiera en marcha el plan para capturar a Pedro, pero este había sido muy cauteloso, siempre dejándose ver por los empleados, e incluso por Daniel y Luis, con total normalidad y en una calma superficial que para ellos no pasó desapercibida. Pero ellos necesitaban que moviera sus piezas cuanto antes, se suponía que Alicia y Marina solo estarían fuera por unos días, mientras la muchacha descansaba y se hacía exámenes de rutina, se les agotaba el tiempo. Eso y la paciencia de Daniel que quería ponerle las manos encima, sobre todo, al recordar que tal vez él había entrado en la habitación de su esposa aquella noche.—Encontramos el casquillo del disparo que se hizo, presumo que el día de tu accidente —Luis le anunció a Daniel. Como era costumbre, cada noche se encerraban en el estudio a discutir teorías y pasos a seguir. Era poco lo que ambos dormían y, por ende, Katherine no era lo opuesto.—No creo que haya muchas armas en la hacienda, solo las permitidas.
Pasaron dos días desde que se pusiera en marcha el plan para capturar a Pedro, pero este había sido muy cauteloso, siempre dejándose ver por los empleados, e incluso por Daniel y Luis, con total normalidad y en una calma superficial que para ellos no pasó desapercibida. Pero ellos necesitaban que moviera sus piezas cuanto antes, se suponía que Alicia y Marina solo estarían fuera por unos días, mientras la muchacha descansaba y se hacía exámenes de rutina, se les estaba agotando el tiempo. Eso y la paciencia de Daniel que quería ponerle las manos encima, sobre todo, al recordar que tal vez él había entrado en la habitación de su esposa aquella noche.—Conseguimos el casquillo del disparo que se hizo, presumo que el día de tu accidente —Luis le anunció a Daniel. Como era costumbre, cada noche se encerraban en el estudio a discutir teorías y pasos a seguir. Era poco lo que ambos dormían y, por ende, Katherine no era lo opuesto.—No creo que haya muchas armas en la hacienda, solo las perm
Katherine subió a su habitación mucho más atribulada que antes, en determinado momento sopesó que habría sido mejor el no enterarse de nada, pero pensándolo mejor, no lo perdonaría si la mantenía en la ignorancia. Ahora se sentía presa de ese cazador.Lo que más la alarmó, y a su esposo igual, fue todo el tiempo que llevaban conviviendo con el enemigo bajo su propio techo No pudo evitar sentirse torturada todo ese tiempo, los nervios la invadieron como ola dantesca, amenazando con toda su estabilidad emocional. Llevaba encerrada en su cuarto toda la tarde, luego de despedir a Anna, ya que Daniel pensaba más conveniente que ella se fuera como lo habían previsto. Katherine accedió, no quería que Anna supiera y le dijese a su padre. No soportaría tanto estrés y la vida de su amada nana estaría a salvo. Además, si su papá intervenía, ella no le haría caso, su preocupación, su mente, su alma y su corazón estaban con su esposo, a él pertenecía por completo. ¿Cómo podría irse después de saber
Daniel no habló con Katherine, dedujo que por la tensión que hubo en la sala con la llegada de Luis. Sabía que su esposa no era la fan número uno y ni siquiera la dos de su amigo, pero era el único en quien confiaba el plan que iba a llevar a cabo. Ya se lo había dicho, que, si a alguien le confiaba su vida, ese era Luis.Pasó más de una hora desde que Daniel volviera con su amigo de supervisar los alrededores e impartir órdenes solo a los hombres de confianza. Ambos acordaron que resultaría mejor que Luis conociera al personal que se quedaba en la hacienda, él era experto en estudiar perfiles, con lo que le sería de mucha ayuda.Lo único que tenían en desventaja eran a aquellos empleados eventuales dentro de la hacienda que se retiraban después de cada jornada.Algunos empleados, incluido Pedro, que por un extraño motivo permanecía en la hacienda, quisieron saber acerca de lo ocurrido con Alicia, en su momento sintió deseos de matarlo a golpes. Ha de haber pensado que la muchacha esta
Dante no soportó más el ver a Ileana tan callada y dispersa. En los últimos días se había convertido en otro planeta que orbitaba alrededor del Sol en completo mutismo, solo que el sol era Ivette. Estaba atenta a todo lo que se refería a su hermana y hasta dormir se le dificultaba.—¿Me dirás qué demonios te sucede, mujer? —La voz áspera de Dante arrancó a su esposa de los pensamientos perdidos.—No me pasa nada —ella negó como tantas veces antes, cuando él le preguntaba.—¿Es por Ivette, no es así? —insistió—. Hace días que tu carro está en el taller y no sales de casa si tu hermana no lo hace. No me subestimes, Ileana.—Con respecto al carro, he pensado en venderlo.—¿Cómo? No estamos necesitados de dinero, ¿por qué carajos quieres venderlo? —Dante estaba a nada de perder la paciencia.—Es que… a decir verdad, son muy pocas veces las que lo uso.—No vas a vender nada, Ileana. Es un modelo nuevo, no tienes ni seis meses con él —Dante le advirtió con su mirada dura. Ella tragó con dif





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